"La música ambient tiene que ser capaz de ajustarse a varios niveles de atención auditiva sin imponerse en ninguna: ha de poder ser ignorada como interesante"
Brian Eno
“La tecnología es liberadora. Destruye las estructuras de poder”
Laurie Spiegel
Vamos a dar por buena la definición que la Wikipedia trae de la Ambient Music: “El Ambient es un género musical, interpretado prioritariamente con instrumentos musicales electrónicos, en el cual se hace hincapié en el tono y la atmósfera sonora por encima de otros parámetros como la estructura musical o el ritmo." Vale. Bien. “Electrónicos”. Esto nos llevaría a hablar de Stockhausen, Pierre Henry, de una pesadilla llamada Theremin… y los tiros no van por ahí.
Más adelante dice: “...aunque con antecedentes en Francia en el siglo XIX, su eclosión se vio favorecida por la creación de nuevos dispositivos e instrumentos electrónicos...” Esa referencia al siglo XIX está muy bien ya que si su rasgo definitorio es la atmósfera y el tono, caben muchas músicas y su historia comienza mucho antes. La santa enciclopedia se detiene en el 19 pero nos podríamos haber ido mucho, mucho más atrás y citar por ejemplo el canto gregoriano, a los monjes de Kyoto, a los derviches e incluso la música tribal de los aborígenes australianos, ¿por qué no? Y más allá de la electrónica, gran parte de la música para cine y otras músicas incidentales podrían considerarse Ambient. ¿Dónde poner entonces el límite de lo que es y lo que no es Ambient?
Es verdad que el primero en componer conscientemente música para “ambientar” fue Erik Satie. con su “música de mobiliario” y que muchos años después, en plena efervescencia electrónica, Biran Eno grabó el disco fundacional del género, no solo consciente de la música que mostraba sino del género en el que ya muchos militaban.
La vía más fácil para contar la historia de este género musical es recurrir a sus obras esenciales:
Arnold Schoenberg
"Farben" op. 16 (1909)
Existe cierto consenso en citar esta obra, un temita de apenas tres minutos, como composición seminal del género. Existe una grabación de 1978 de la BBC Symphony, dirigida por Pierre Boulez donde todo suena rabiosamente vanguarudista aunque entre Farben y ese momento hayan transcurrido 70 años. Pierre Boulez en esos días protagonizaba su propia vanguardia y quién mejor para darle a esa música la atmósfera que merecía.
Incluir el nombre de Arnold Schoenberg en esta lista sin duda empequeñece su figura. Schoenberg fue el padre del dodecafonismo, de la música moderna tal como la entendemos hoy. Rompió los límites de la tonalidad para ampliar nuestro vocabulario musical, con él empieza todo.
Erik Satie
Funiture music (1917-23)
Aunquie Satie fue pionero en muchas cosas (minimalimso, impresionismo, teatro del absurdo…) por mucho que nos empeñemos, su musique d’ameublement no lo es del ambient.
Aunque estética y formalmente poco o nada tienen en común, se le cita porque en el aspecto conceptual sí lo era. Esto se desprende de sus propias explicaciones:
“La música de mobiliario es básicamente industrial. La costumbre, el uso, es hacer música en ocasiones en que la música no tiene nada que hacer… Queremos establecer una música que satisfaga las "necesidades útiles". El arte no entra en estas necesidades. La música de mobiliario crea una vibración; no tiene otro objeto; desempeña el mismo papel que la luz, el calor y el confort en todas sus formas… Exijan música de mobiliario. Ni reuniones, ni asambleas, etc. sin música de mobiliario… No se case sin música de mobiliario. No entre en una casa en la que no haya música de mobiliario. Quien no ha oído la música de mobiliario desconoce la felicidad. No se duerma sin escuchar un fragmento de música de mobiliario o dormirá usted mal.”
György Ligeti.
Atmosphères (1961)
Con Atmosphères del compositor húngaro Giôrgy Ligeti, el discurso musical entra en otra dimensión. Aunque podemos encontrar analogías con Farben con su estatismo armónico en busca de variaciones tímbricas, creando una composición de texturas por capas, en ésta, además podemos encontrar una polifonía subyacente que nos conecta con Ockeghem.
Hay que tener en cuenta que estamos hablando de 1961, ha pasado pues, más de medio siglo entre una composición y otra. La Elektronische Musik de Colonia llevaba ya una década alumbrando obras en las se manejan conceptos como sonidos estacionarios y no estacionarios. La influencia de esta escuela puede reconocerse en el uso que hace de los clúster.
La importancia que esta obra ha tenido en la historia de la música contemporánea no puede resumirse en unas pocas líneas y supera con creces los motivos que la han traído a esta lista.
Tangerine Dream
Phaedra (1974)
Con Phaedra la música electrónica llegó para quedarse. Tangerine Dream es sin duda el grupo de música electrónica más importante de la historia. En su dilatada trayectoria ha habido altibajos en cuanto a la calidad de sus trabajos y verdaderas caídas en el vacío. Phaedra es quizá el disco más influyente de esta música y se encuadra en los mejores años del grupo, una época de la música electrónica que más tarde hemos conocido como Escuela de Berlín.
Es el cuarto disco de estudio de la banda y recoge muchos de los hallazgos de Zeit (1972): ausencia total de una dirección melódica, profunda experimentación de texturas tímbricas y uso del sintetizador como único vehículo constructor. A todo esto añadió el uso de secuenciadores para crear las líneas de bajo, lo que significó una verdadera revolución.
Para esta grabación fueron fichados por Virgin, iniciando así una década de éxitos conocida como etapa “Virgin years” en la que alumbraron grandes obras, pero ninguna superaría las cotas alcanzadas por los dos discos que hemos mencionado.
La formación del grupo por esos días era el trío mítico: Edgar Froese, Christopher Franke y Peter Baumann.
Brian Eno
Ambient 1: Music for Airports
Es el disco fundacional del género. Aunque conceptual y estéticamente esta música ya existía desde hacía siglos, es la primera vez que se trata esta como un género en sí mismo, El disco contiene todas las señas de identidad: hincapié en la electrónica, texturas envolventes, cierta indefinición melódica que tiende al minimalimo… Y en cuanto a lo conceptual mejor que lo explique el propio Brian:
"Me di cuenta de que lo que yo quería era una música que no cambiara mucho, que fuera como una pintura más que como una obra de teatro, algo que se mantuviera estático. Así que empecé a hacer una forma de música inmóvil, más parecida a un cuadro. Al principio lo llame still music, luego ambient. Lo más importante del ambient era esa cualidad pictórica, los colores del sonido, no la historia. Mucha música es una progresión narrativa. Yo quería huir de la narrativa"
Brian Eno (Diario El País, 2017)
Steve Roach
Structures from silence (1984)
Steve Roach es conocido sobre todo por sus discos atmosféricos aunque en su dilatadísima producción hay un poco de todo. En Structures from silence sigue la senda abierta por Eno con Music for airports: olas envolventes de sonido con un efecto hipnótico; puedes no escucharlas pero están ahí, da igual. Utilizó dos Oberheim que se convertirían en santo y seña del movimiento. Para entender la importancia de esta grabación baste decir que fue reeditada 30 años después con gran acogida de público y crítica.
Aphex Twin
Selected Ambient Works 85-92 (1992)
Richard D. James es quien se esconde tras Aphex Twin. Productor, compositor, intérprete… ha sido en la música todo lo que uno puede ser. Este disco conoció la luz en 1992, a través de una edición marginal, a la que siguió una posterior aún más limitada en el 93. Cómo llegó entonces a conocer dos remasterizaciones en los 2000 es todo un misterio. La crítica lo cita como referente absoluto del nacimiento del Ambient Techno. En la poblada lista de temas nos encontramos breves melodías arropadas por sintes amables, pasajes rítmicos que rozan lo bailable… Este ejemplo sirve para adentrarnos en otra fase de la vida de la música Ambient, la de los subgéneros. Techno Ambient, Dark Ambient... Tan dispares y tan diferentes entre sí, que volvenos al debate inicial: ¿Qué es y qué no es ambient?
Hiroshi Yoshimura
Four Post Cards (2004)
Con este músico abrimos otra puerta del Ambient, una muy importante, la de los compositores japoneses. Yoshimura puede ser el mejor representante de este movimiento que en los 80 fueron legión; siempre ha habido verdadero furor por la electrónica en el país nipón.
Aunque se inició muy pronto en esta música, más o menos a principios de los setenta, este disco póstumo (falleciló en el 2003) refleja lo mejor de su trabajo: la sencillez conceptual, la economía de medios y su exquisita sensibilidad siempre fueron sus señas de identidad. Tampoco hay que descartar la influencia Zen que lo impregna todo en Japón.
Según tengo entendido, fue un encargo del Museo de Arte Moderno Kamakura y Hayama, para “ambientar” una exposición.
Hildur Guðnadóttir
Leyfdu Ljósinu (2012)
'Leyfdu ljosinu' que en islandés significa “deja la luz” fue grabado en vivo, pero sin público, en el Music Research Center de la Universidad de York en 2012. La intención era ser fieles a esa cualidad tan sutil que relaciona la música con el espacio y el tiempo. Hildur a esas alturas, como intérprete y como compositora lo había probado todo, y por encima de todas sus cualidades, que son muchas, destaca el afán por experimentar. En este sentido debemos recordar que para su archifamosa “Joker” utilizó un instrumento hasta entonces desconocido (solo hay 5 en el mundo) llamado Haldorófono; algo así como un violonchelo electrónico. Algo así. O cómo para la serie Chernóbyl se fue a grabar sonidos de un clon de la malograda central nuclear que seguía aún en activo en algún rincón del Este y que por supuesto utilizó para orquestar su score. Aquí no estamos ante un trabajo de encargo para el cine o la televisión. La libertad era absoluta. Los instrumentos son orgánicos pero utiliza la tecnología para crear bucles y retardos como texturas armónicas. Su violonchelo y su voz se deslizan sobre estas olas de sonido creando atmósferas que van de la quietud más eufónica a terrenos verdaderamente oscuros. Un genio, la compositora más interesante del momento.
Max Richter
Sleep (2015)
Richter, el desaparecido Johannson y Gudnadottir, conforman el trío de ases de la música actual. Conocidos sobre todo por sus trabajos para el cine, han realizado un gran esfuerzo por renovar el lenguaje musical sin abandonar la tonalidad.
Sleep es un experimento musical de más de ocho horas de duración, ideado para "ambientar" un ciclo de sueño completo. Aquí la desatención auditiva se vuelve verdaderamente radical. El álbum contiene 31 temas que rezuman una extraordinaria quietud; variaciones sobre levísimas variaciones del mismo tema. Fue compuesta para piano, violonchelo, dos violas, dos violines, órgano, la voz de soprano de Grace Davidson y sintetizador.
A pesar de su larga duración ha sido interpretada varias veces en vivo. La más memorable, quizáz, fue en 2018, en la catedral de Amberes, para una audiencia de 400 personas que recibieron camas para pasar la noche.
Richter siempre ha sido un activista, recordemos Vals con Bashir o The blue notebooks, compuesto para expresar su indignación contra la guerra de Irak. A propósito de Sleep Richter ha dicho: “es música de protesta contra esta forma de vida súper industrializada y mecanizada. Es un trabajo político. Es una llamada a las armas para detener lo que estamos haciendo". Su arma es la música.